Cómo observar Saturno este verano.

El planeta Saturno se encuentra en este mes de junio en el momento más favorable del año para su observación. El día 15 se encuentra “en oposición” respecto al Sol. Esto significa que, en torno a esta fecha, su distancia a la Tierra es menor que el resto del año, observándose, además, durante toda la noche.

Además, este año es especialmente favorable para contemplar sus anillos, porque la inclinación de éstos respecto a la Tierra es mayor que otros años.

Cómo localizar Saturno en el cielo:

Al igual que el resto de planetas “clásicos” (Mercurio, Venus , Marte y Júpiter), Saturno es visible a simple vista, mostrando un brillo considerable que lo hace destacar entre las estrellas.

Estos días se encuentra situado en la constelación de Ofiuco. En estas imagenes vemos cuál es la posición de Saturno en el cielo, mirando hacia el sur, los días 15 de junio, julio y agosto a las 23:30h:

Saturno el 15 de junio.

El 15 de julio.

El 15 de agosto.

Como se ve en las imágenes, la posición de Saturno dentro de Ofiuco varía muy poco (el movimiento propio de Saturno entre las estrellas es muy lento). Lo que sí varía, obviamente, es la posición de Ofiuco en el cielo.

En estos días, Saturno va a tener un brillo en torno a la magnitud 0. Es un brillo muy inferior al de su compañero Júpiter (al cual vemos todas estas noches en Virgo), pero muy superior al de la mayoría de las estrellas. Su brillo es similar al de las estrellas Vega y Arturo.

A simple vista, obviamente, no podemos ver sus anillos, pero sí podemos distinguir el color característico de este planeta: un especie de amarillo poco vivo, un poco parduzco.

También a simple vista, podemos comprobar una cualidad propia de los planetas: que éstos, cuando brillan en el cielo, al contrario que las estrellas, no titilan. Cerca de Saturno (a su derecha) vemos la estrella Antares, cuyo parpadeo incesante podemos comparar con la luz fija de Saturno.

Los anillos:

Este año (2017) es uno de los más favorables para contemplar -con un telescopio- los anillos de Saturno. Como se sabe, la inclinación de Saturno respecto a la Tierra no es igual todos los años, y, por lo tanto, la inclinación con que vemos sus anillos tampoco lo es: a veces los vemos “de canto” (como ocurrió en el año 2009), y otras veces éstos nos muestran una gran amplitud; como es el caso de este año, en el que los vamos a ver con la máxima amplitud posible (27º).

Distintas inclinaciones de Saturno en distintos años.

Así que, por este motivo, este es un buen año para contemplar, con telescopio, los anillos de Saturno.

Cualquier telescopio de aficionado, por muy pequeño que sea, nos permite ver los anillos, siendo ésta una imagen fascinante. Obviamente, la imagen será mejor cuanto mejor sea el telescopio. Pero también es fundamental el estado de la atmósfera: un exceso de turbulencia impide la observación planetaria.

Si las condiciones son buenas, podremos distinguir, en los anillos, la división de Cassini, que es el espacio oscuro que hay entre el anillo A y el anillo B.

Imagen telescópica de Saturno. Obsérvese la división de Cassini.

La atmósfera de Saturno:

Además de los anillos, con un buen telescopio es posible distinguir las bandas nubosas del planeta, que, tal como ocurre con el planeta Júpiter, por efecto de la rotación del planeta, discurren paralelas al ecuador. No obstante, las bandas de Saturno son mucho más tenues y difíciles de distinguir que las de Júpiter.

Satélites de Saturno:

Saturno posee varias decenas de satélites, de los cuales con telescopio de aficionado podemos distinguir unos siete. El más brillante es Titán, que se ve con cualquier telescopio sin ninguna dificultad. Otros, más débiles, son (por orden de brillo): Rhea, Japeto, Tetis, Dione, Encélado y Mimas.

Satélites de Saturno.

Cuando vayamos a observar Saturno, es conveniente consultar cuál es la posición de los satélites en el momento de la observación, para no confundirlos con estrellas, cosa bastante habitual.

Conclusión:

La temporada de Saturno ha comenzado. Este mes (junio) es el más favorable para su observación, aunque va a seguir viéndose magníficamente bien durante todo el verano.
No podemos desaprovechar esta ocasión de contemplarlo y dejarnos sorprender por la maravillosa visión de sus anillos, siempre misteriosos, insólitos y fascinantes.

Así se vio la conjunción Marte-Antares:

 

Como anunciábamos aquí, la semana pasada tuvo lugar un bonito acercamiento entre el planeta Marte y la estrella Antares (la estrella más brillante de la constelación del Escorpión). Además, el planeta Saturno estaba muy cerca de ambos astros, dando más vistosidad al fenómeno.

El tiempo acompañó, pues no sólo el cielo estuvo despejado, sino que, además, las noches fueron calurosas, lo que habrá animado a más gente a mirar al cielo y contemplar el fenómeno.

En estas tres fotografías que hice en tres días sucesivos (los días 22, 23 y 24) se observa perfectamente cómo el planeta Marte (el astro más brillante en las fotos) se va moviendo respecto a los demás astros. Como se ve, se mueve hacia la izquierda, pasando, como decíamos, cerca de la estrella Antares.

22-08-2016

El día 22, Marte (el astro más brillante en la foto) se encuentra cerca de Antares (la estrella que vemos debajo de él y a la izquierda). Saturno también está cerca (encima de él, aunque un poco más alejado).

23-08-2016

Al día siguiente (día 23), vemos que Marte se ha desplazado un poco hacia la izquierda. Hoy está un poco más cerca de Antares.

24-08-2016 (1)

Un día después (el día 24): Marte se ha movido un poco más. Forma casi una línea vertical con Antares (debajo) y Saturno (encima). Hoy es su máximo acercamiento a Antares.

En definitiva, ha sido un fenómeno bastante bonito y llamativo, que sin duda habrá llamado la atención de muchas personas que -casualmente o no- estas noches hayan mirado al cielo.

Por cierto, al contemplar tan próximos entre sí a Marte y Antares, hemos podido percibir muy bien eso que diferencia a los planetas de las estrellas cuando los vemos en el cielo: que las estrellas titilan (debido a las turbulencias de la atmósfera) mientras que los planetas brillan con una luz fija.

En este vídeo podemos ver dicha diferencia:

¡Un cordial saludo!
🙂

¡Marte se acerca a la estrella Antares!

 

Si estos días has mirado al cielo a primeras horas de la noche, habrás visto, brillando a no mucha altura sobre el horizonte suroeste, un llamativo trío formado por los planetas Marte y Saturno y la estrella Antares.

Estos tres astros han estado formando en estas noches de agosto un triángulo muy brillante en el cielo.

Como muestra, esta fotografía que hice este jueves (18-08-2016) desde Pamplona:

En ella vemos el triángulo Marte-Saturno-Antares. Y, además, en la imagen de abajo he marcado la constelación del Escorpión.

P1100591

El triángulo formado por Marte, Saturno y Antares.

P1100591D

La constelación del Escorpión.

De los tres astros que forman el triángulo, Marte es el más brillante. Y tiene un color rojo muy evidente (motivo por el cual se le conoce como “el planeta rojo”).
Saturno y Antares tienen brillos similares. Pero Saturno tiene una tonalidad amarillenta, mientras que Antares, la estrella más brillante de la constelación del Escorpión, es una estrella supergigante roja y la vemos con un evidente color rojizo.

Pero -¡ojo!-, este triángulo Marte-Saturno-Antares no va estar así siempre.

Como sabes, los planetas tienen movimientos propios; es decir, se mueven en el cielo respecto al fondo de estrellas. Por lo tanto, la posición relativa de Saturno y de Marte respecto a las estrellas está continuamente cambiando.

El movimiento aparente de Saturno es muy lento, pero el de Marte es bastante rápido. Tanto es así, que su desplazamiento va a ser perceptible a simple vista en pocos días.

… y, como consecuencia, el triángulo Marte-Saturno-Antares, que ahora vemos, va a ir cambiando de forma en los próximos días.

En estos dibujos de abajo os muestro cómo podremos ver estos astros en los próximos días (las imágenes están sacadas del programa Stellarium):

01 domingo 21

La noche del domingo día 21.

02 lunes 22

La noche del lunes 22. Obsérvese que Marte se va acercando a Antares.

03 martes 23

La noche del martes 23.

04 miercoles 24

La noche del miércoles 24.  Es el máximo acercamiento Marte-Antares.

05 jueves 25

La noche del jueves 25. Marte se empieza a separar de Antares.

06 viernes 26

La noche del viernes 26.

07 sabado 27

La noche del sábado 27.

 

Como ves, estos días Marte se va a acercar mucho (visualmente hablando) a la estrella Antares. Se va a acercar noche tras noche, hasta que el máximo acercamiento sea el día 24. Esa noche la distancia Marte-Antares será de algo menos de 2º de arco.

Y luego, a partir del día 24, comenzarán a separarse.

Se trata, pues, de un bonito espectáculo que no nos podemos perder, y que podremos seguir noche a noche sin ayuda de ningún instrumento óptico. Tenemos que mirar hacia el suroeste, a no mucha altura sobre el horizonte, en el comienzo de la noche (a ser posible en la primera hora; antes de que estos astros pierdan altura y se pongan por el oeste).

Será un bonito espectáculo observar a Marte y Antares tan juntos en el cielo. Marte tendrá un brillo bastante superior a Antares, pero lo que más llamará la atención será esa cualidad que es común a ambos: su color rojizo.

Ya hemos dicho que el color rojo de Marte se aprecia a simple vista, y que por este motivo se le conoce como “el planeta rojo”. Y es más: debido a este color (que se relaciona con la sangre, el fuego…), en la Antigüedad a este planeta se le identificaba con el dios de la guerra (el dios Marte); y de ahí viene su nombre, que aún conserva.

Respecto a Antares, la estrella supergigante roja del Escorpión, también su nombre se debe a su color rojo, pues el nombre “Antares” tiene su origen en “anti-Ares”, que significa “el rival de Marte” (pues el dios griego Ares es el Marte romano).

Es decir, que en los próximos días vamos a poder contemplar el encuentro cercano entre estos dos astros que rivalizan en su color rojo. Será una buena ocasión, no sólo para observar sus colores, sino también para compararlos con el color (amarillento) del cercano Saturno.

Además, podremos fijarnos en otra cosa: Una cualidad de los planetas, al verlos a simple vista en el cielo, es que no titilan (al contrario que las estrellas, que sí lo hacen). Así que estos días podremos ver cómo Antares, por ser estrella, sí titila; mientras que Marte y Saturno, por ser planetas, tienen una luz fija.

En definitiva, no podemos perdernos en los próximos días este magnífico fenómeno astronómico, visualmente tan interesante y atractivo.

Además, en los días de máximo acercamiento parece que se esperan cielos despejados en Navarra, así que podremos contemplar este fenómeno.

¡No te lo pierdas!

Entretanto, te dejamos con esta recreación artística del fenómeno, y te enviamos un cordial saludo.
🙂

marte y antares dibujo

Perseidas 2016: la noche del jueves.

 

Este año la lluvia de las Perseidas ha despertado más interés y curiosidad que otros años, debido al anuncio de que podrían ser más espectaculares (mayor número de meteoros) que otros años.

El jueves la Agrupación realizó una salida de observación a Arbayún para contemplar el fenómeno. ¿Se cumplirían los pronósticos?

Cuando llegamos, hacia las once de la noche, el cielo no era perfecto, pues la Luna daba mucha luz, pero aún así se veía bastante bien el firmamento: las estrellas, las constelaciones… y, como cosa curiosa, una bonita conjución Luna-Marte-Saturno-Antares sobre el horizonte sudoeste.

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La Luna, Marte, Saturno y Antares.

Bueno, el caso es que, una vez allí, nos tumbamos en el suelo, junto a decenas de personas que habían acudido allí a contemplar el mismo espectáculo, a la espera de ver caer los preciados meteoritos.

Estuvimos un buen rato (casi hasta las 4 de la madrugada), y en ese rato la verdad es que se vieron bastantes meteoritos. Es difícil hacer una estimación, porque no hicimos un recuento “serio”. Yo calculo que en total vi unos 50 o 60… (es una estimación hecha “a ojo”, porque en ningún momento se me pasó por la cabeza contarlos). Pero, evidentemente, hubo muchos más que me perdí por estar mirando a otro lado. Aunque hubo altibajos en la actividad, los “Ohhhhhhhhhh!” “¡Ahí!” y “¡Otro!”, expresados por las muchas personas que allí estaban, eran continuos en el mirador de la foz.

Una situación muy habitual.

Una situación muy habitual.

Siguiendo con las estimaciones, al final de la velada un compañero dijo que, sumados todos los meteoritos que se vieron, quizás pudieron ser unos 300. Es una estimación subjetiva, y probablemente imprecisa, pero, si estuvimos 5 horas, esto significaría una tasa de 60 por hora.

(¡Por favor! ¡Que nadie utilice estos datos con fines científicos! Que son todo meras estimaciones subjetivas!)

Lo que sí podemos decir -y en esto parece que había consenso- es que este año se han visto más que en otros años.

perseo

La constelación de Perseo, de donde parecen provenir los meteoritos.

Respecto a las características de los meteoros, decir que muchos tuvieron un brillo débil (algunos incluso muy débil), aunque también hubo muchos que tuvieron un brillo “normal”. Y sólo hubo tres o cuatro con un brillo importante, de los que dejan estela.

Reseñar también la presencia de algunos meteoritos que, como suele ser habitual en estas noches, por su trayectoria, no pertenecían a la lluvia de las Perseidas; pero éstos realmente fueron pocos.

EN DEFINITIVA, ha sido una noche muy agradable en la que hemos visto bastantes meteoritos. Las altas espectativas (con esos anuncios que anunciaban una actividad meteórica excepcional) quizás hayan podido decepcionar a alguien. Pero, ¿Cuándo han tenido las Perseídas una actividad espectacular? Las contemplación de meteoritos, como la Astronomía en general, no es un “puro espectáculo de fuegos artificiales”, sino una actividad relajada, plácida y moderada de contemplación estética de la naturaleza, en la que, como en todo en la vida, merece la pena disfrutar de cada uno de los meteoritos como si fuera algo mágico, único e irrepetible.

… que lo es.

🙂

 

Perseidas 2016. ¿Más espectaculares que otros años?

Al menos eso dicen algunas predicciones. Y nosotros, qué vamos a decir, nos gustaría que fuera así. Pero cuando se trata de predicciones sobre lluvias de estrellas fugaces, hay que ir con cautela.

El “padre” de las estrellas fugaces que denominamos Perseidas es el cometa Swift-Tuttle. Un cometa de unos 26 km de diámetro que cada 133 años aproximadamente se acerca al Sol, cruzando la órbita terrestre y dejando en su camino una infinidad de partículas, literalmente desmigadas de su superficie.

Esas partículas tambien orbitan el Sol, pero debido a que se desprenden con una pequeña velocidad, acaban formando una nube muy alargada y dispersa, alrededor de la órbita del cometa. A esta nube muchas veces se le llama “tubo”. Cada paso del cometa cerca del Sol deja un tubo.

Cuando la Tierra, al moverse en su órbita, cruza uno de esos tubos, las partículas que lo forman entran en la atmósfera. Debido a su velocidad, la fricción con el aire las quema y dejan un brillante y “fugaz” trazo en el cielo y unos cuantos “Ohhhhs” y “Ahhhhs” en los afortunados observadores (Que no es poco éxito si tenemos en cuenta que su tamaño oscila entre el del grano de arena y el del garbanzo)

Todas estas partículas entran en la atmósfera en la misma dirección, pero por un efecto de perspectiva parecen surgir de un único lugar del cielo. Este “punto” se denomina radiante y en el caso de las Perseidas se encuentra en la constelación de Perseo, de ahí el nombre de esta lluvia de estrellas (muy conocida también como las lágrimas de San Lorenzo)

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

La actividad de una lluvia de estrellas fugaces se mide mediante un parametro denominado Tasa Horaria Zenital (THZ) que nos indica el número de meteoros (estrellas fugaces) por hora que veríamos si el radiante estuviese localizado en el Zenit (Cenit), es decir, si tuviéramos el radiante justo en la vertical sobre nuestras cabezas.

El THZ depende de la cantidad de partículas en el “tubo” pero también de la posición del radiante respecto del observador. La posición cenital del radiante es la más favorable para la observación. En cambio, si el radiante esta próximo al horizonte  muchos  meteoros serán invisibles para nosotros, ocultos bajo el horizonte.

Las Perseidas suelen tener un THZ de unos 100 meteoros/hora. En nuestras latitudes el radiante no es cenital. Además una persona no puede observar todo el cielo al mismo tiempo, así que normalmente veremos muchas menos. En la figura se muestra la evolución del THZ en las Perseidas de 2015 donde la posición del máximo es claramente visible.

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015 (Fuente, IMO)

Y esto nos lleva al asunto principal, las predicciones para este 2016…

Tenemos siempre la idea de que los cuerpos celestes repiten sus órbitas como relojes de precisión, pero no es así.  Los cuerpos pequeños, como cometas, asteroides y también las partículas que forman estos tubos, están sujetos a las continuas perturbaciones gravitatorias de otros cuerpos del Sistema Solar, en especial de Júpiter. Eso hace que los tubos de partículas puedan alterar sus órbitas cuando Júpiter, u otro planeta, les incordia con su presencia.

Pues bien, los expertos en el tema (osea, los frikis de las fugaces) han calculado que la influencia gravitatoria de Júpiter ha modificado las trayectorias de los tubos de partículas que dejó el Swift-Tuttle en los años 1079, 1479 y 1862, acercandolos a la órbita terrestre. Por este motivo se espera una densidad mayor de partículas y, por tanto, un número mayor de estrellas fugaces.

Bien, bien,… pero ¿cuántas?.  Aquí los frikis de las fugaces tienen opiniones diversas, pero todos coinciden en que este año el THZ será mayor. Unos dicen 120, otros 150 y algunos se aventuran a los 200 meteoros por hora. Alguno incluso más….

Pero son predicciones, y son difíciles de hacer. Esperemos que tengan razón y el espectáculo este año sea bueno. Las predicciones sitúan el máximo de actividad bien entrada la noche del 11 al 12 de agosto, pero conviene saber que ya las tenemos aquí hace días,  si bien con menor intensidad. Si queremos verlas, será mejor que busquemos un sitio oscuro, lejos de la ciudad. La luz de la Luna, en cuarto creciente, puede molestar un poco hasta que se oculte. Nuestro consejo: Tumbados en el suelo, sobre una colchoneta y bien abrigados…y a ser posible en grupo, que es más divertido.

Y si uno quiere pedir deseos, ¿porqué no? Yo cuando veo una bien gorda siempre pienso… ¡A ver si la siguiente es mejor! 

 

 

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¡Piedras preciosas en el cielo de mayo!

La madrugada del 3 de mayo ha sido tan espEcial como espAcial. Para aquellos que velamos el cielo durante el sueño y el silencio citadino, ha sido una noche llena de brillantes sorpresas que podían disfrutarse y admirarse a simple vista.

La noche en Pamplona, limpia y despejada, permitió un agradable encuentro con muchas de las piedras preciosas que habitan en nuestro cielo cercano y… no tan cercano 🙂

Al Oeste, el señorón Júpiter, que se le veía así dominante como solitario. Y que, a través de los prismáticos, ya dejaba ver, al menos, 1 de sus lunas.

Júpiter brillante, antes de esconderse tras los edificios en Iturrama

Júpiter brillante, antes de esconderse tras los edificios en Iturrama

Al sur, en el cielo, había un verdadero espectáculo de luces, que, cuando mis ojos lo descubrieron, ocasionaron inmediatamente que se me cayera la mandíbula, ¡jaja! :0   ¿Queréis verlo?

Espectáculo de luces nocturno, en el cielo pamplonica

Espectáculo de luces nocturno, en el cielo austral pamplonica

¿Quiénes eran? ¿Quién me hacía tan resplandeciente compañía en esta noche silenciosa?

Dos planetas (círculos) y 5 estrellas

Dos planetas (círculos) y 5 estrellas

Por una parte, dos planetas: Marte (el círculo rojo) que brillaba con su espléndida luz rojiza inconfundible y lo hacía como si no hubiera otra cosa más bella e importante que hacer esta noche. Junto a él, un menos brillante, pero muy presente, el Señor de los Anillos ;D (Saturno, el círculo amarillo).

¿Y quiénes son el resto de estrellicas? Pues al menos cinco de las muchas estrellas que forman la vistosa constelación de Escorpión. Tres estrellas que dan forma a las pinzas de Scorpius: Acrab, Dschubba y Pi Scorpii, y dos estrellas de la parte central del cuerpo del escorpión:  T Scorpii y la supergigante roja Antares.

Foto con nombres

Imagen tomada de la app SkyView donde se observa la misma imagen de Saturno y Marte junto con la constelación de Escorpión completa

Imagen tomada de la app SkyView donde se observa la misma imagen de Saturno y Marte junto con la constelación completa de Escorpión.

Antares es la estrella más brillante de Escorpión y por su situación en el centro de la constelación, se le conoce también como el corazón de Escorpión. ¡Y sí que lo es, al ser tan luminosa y rojiza!

Foto antares corazon Foto escorpión corazón

Así que ayer, Marte y Saturno formaban un bonito y perfecto triángulo junto con el corazón del Escorpión, que, como se observa en las fotografías, se admiraba muy bien a simple vista.

Privilegiada vista desde un ventanal de Iturrama

Privilegiada vista desde un ventanal de Iturrama

Trío de astros luminosos

Trío de astros luminosos

Triángulo aparente formado por Saturno, Marte y Antares

Triángulo aparente formado por Saturno, Marte y Antares

El espectáculo celeste dio vida al cielo nocturno hasta que estas bellas luces compañeras poco a poco se fueron desvaneciendo con el amanecer del Sol. Marte fue el último que se resistió, hasta que su luz, tristemente debilitada y diminuta, terminó tiñéndose también del claro azul matinal.

Saturno, Marte y Antares juntos durante el crepúsculo matutino

Saturno, Marte y Antares juntos durante el crepúsculo matutino

Hermosa vista del trio de astros con luz de alba

Hermosa vista del trio de astros con luz de alba

¡Mercurio a la vista! (al atardecer).

Hoy, en la reunión habitual en la sede de la Agrupación, hemos tenido la ocasión de observar, desde la terraza, el planeta Mercurio. ¡Y vaya si lo hemos visto!

Mercurio es un planeta muy difícil de ver, porque se encuentra muy cerca del Sol, y por lo tanto generalmente se encuentra sumergido en la luz de éste; pero hoy era uno de los días más propicios del año para verlo (pues se encontraba en “máxima elongación” -es decir, distancia visual- respecto al Sol), así que no podíamos perder la ocasión para verlo.

Y ahí hemos estado, desde aproximadamente una hora después de ponerse el Sol, escudriñando a simple vista y con prismáticos el cielo del oeste, todavía muy iluminado por el Sol, en busta del pequeño y escurridizo planeta. Hasta que, por fín, alguien lo ha encontrado. ¡Ahí estaba!

Se veía, pero aún hemos tenido que esperar un rato más, a que el cielo se oscureciera un poco más, para verlo mejor.

Esta fotografía que he hecho se corresponde a esos primeros momentos en que era difícil verlo:

P1020103

Mercurio, casi imperceptible, sumido en la luz solar del crepúsculo.

 

Así, conforme pasaban los minutos y el cielo se iba oscureciendo, Mercurio se iba viendo cada vez mejor.
También iba descenciendo en altura, claro; pero esto no ha importado mucho, porque el cielo sobre el horizonte estaba muy despejado y limpio.

Pongo esta otra fotografía que he realizado cuando Mercurio ya se veía más brillante:

P1020124 (3)

Así, ha ido viéndose cada vez mejor, teniendo un brillo considerable:

P1020127

 

Por cierto, mientras tanto, también hemos contemplado otros espectáculos celestes que se veían a simple vista: la Luna, Júpiter… algunas constelaciones… la Estación Espacial Internacional, que ha cruzado el cielo atravesando Orión…

¡Es la ventaja de tener una terraza tan buena, que nos permite observar el cielo en todas las direcciones!

En definitiva, la sesión de observación de hoy ha sido muy bonita y provechosa, pues Mercurio, desde luego, no es algo que se vea todos los días.

Postdata:
Y ahora… tras esta “máxima elongación”… ¡a esperar a la siguiente gran cita “mercuriana”: el Tránsito que tendrá lugar dentro de tres semanas.
¡Estaremos preparados!
🙂

 

max elong mercurio 01 TRANSITO

Cómo observar el tránsito de Mercurio del 9 de mayo

Para poder observar el tránsito de Mercurio del próximo 9 de mayo hay que tener en cuenta varias cosas.

En primer lugar, y lo más importante, NUNCA DEBE MIRARSE DIRECTAMENTE AL SOL SIN LA PROTECCIÓN ADECUADA. Mirar al Sol sin protección, aunque sea solo un instante, causará un daño irreparable en la retina de nuestros ojos. Quizás uno esté pensando, ¡bah, es solo un momentico! NO, NO DEBE MIRARSE DIRECTAMENTE AL SOL NI SIQUERA UN INSTANTE Y MENOS AÚN A TRAVÉS DE UNOS PRISMÁTICOS O DE CUALQUIER INSTRUMENTO ÓPTICO SIN LA ADECUADA PROTECCIÓN. Nunca se insistirá suficientemente en esto. NO PUEDE USAR GAFAS DE SOL, CRISTAL OSCURECIDO, VIDRIO DE SOLDAR O CUALQUIER OTRA SOLUCIÓN SIN GARANTÍAS DE SEGURIDAD.

Es posible que conserve unas gafas de cartón con filtro solar incorporado y que usó para ver el último eclipse solar. Aunque estas gafas, si están en buen estado, proporcionan una visión segura del Sol no servirán para ver el tránsito de Mercurio, ya que el planeta es demasiado pequeño para poder distinguirlo a simple vista. Necesitamos aumentar la imagen del Sol. Se necesitaran entre 50 o 100 aumentos para ver el fenómeno.

Por la misma razón la proyección tipo “cámara oscura” como la que propusimos desde aquí para el eclipse del 20 de marzo de este año 2015 (Eclipses por un tubo) no servirá en esta ocasión

Tránsito de Mercurio el 7 de mayo de 2003. Foto de Philip Salzgeber

Tránsito de Mercurio el 7 de mayo de 2003. Foto de Philip Salzgeber

Dicho lo que no hay que hacer, vayamos con lo que sí se puede hacer para observar el tránsito

Método 1. Proyección de la imagen del Sol usando un telescopio. La imagen debe proyectarse sobre una cartulina blanca. Una segunda cartulina ajustada alrededor del telescopio proyectará una sombra sobre la primera, aumentando el contraste y facilitando la observación. Como los telescopios suelen llevar un pequeño telescopio buscador, es muy importante quitarlo para la observación y evitar que inadvertidamente nos quememos al pasar por detrás del buscador o, lo que es peor, que alguna persona desconocedora del peligro “eche un vistazo, a ver qué se ve”.

Método 2. Proyección de la imagen del sol usando unos prismáticos. Es parecido al anterior si bien la imagen que obtendremos será seguramente más pequeña y por tanto más difícil de identificar o de ver nítidamente a Mercurio. Hay que tener en cuenta que si usamos ambos tubos de los prismáticos obtendremos una imagen doble. Prácticamente imprescindible será disponer de un trípode y el adaptador para los prismáticos. A pulso va a ser muy difícil crear una imagen nítida y estable.

Aunque los métodos 1 y 2 permitirán observar el fenómeno hay que tener en cuenta que el pequeño tamaño de Mercurio juega en nuestra contra. Si la proyección no produce una imagen suficientemente grande y nítida, la observación puede resultar imposible.

Método 3. Usar un telescopio dotado de los filtros adecuados. Bien sean de mylar o vidrio aluminizado. Hay que asegurarse que las especificaciones del filtro cumplan con los requisitos para observación solar. Antes de usar estos filtros es necesario verificar que no están dañados y que efectivamente bloquean la luz (no tienen agujeritos o desgarros). Fije bien el filtro al telescopio y asegúrelo con un poco de cinta de carrocero para evitar que se desprenda accidentalmente. Los filtros pueden cambiar ligeramente la tonalidad de color del Sol.

Método 4. Acuda a las observaciones programadas por la Agrupación Navarra de Astronomía, o en su defecto por las de la agrupación de astronomía de su localidad, y disfrute del espectáculo con total seguridad y con la posibilidad de preguntar todo aquello que quiera saber.

Nosotros anunciaremos nuestras observaciones en breve.

Mercurio, el protagonista del tránsito del 9 de mayo

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¡Bah, ya veré el tránsito de Mercurio otro año…! ¡ERROOOR!

¿Estas pensando en pasar del tránsito de Mercurio el 9 de mayo de 2016? ¿Quizás dejarlo para la próxima vez? No es buena idea, mejor no pierdas la oportunidad, al fin y al cabo…

Los tránsitos de Mercurio no se producen todos los días

Desde luego que no, la relativa regularidad del movimiento orbital de Mercurio y la Tierra hace que los tránsitos se sucedan también con cierta regularidad en el tiempo. En la era telescópica el primer tránsito fue observado por Pierre Gassendi el 7 de noviembre de 1631, un tránsito que había sido predicho por Johannes Kepler. Desde entonces ha habido 36 tránsitos de Mercurio observables desde algún lugar de la Tierra.

El último visible desde Navarra, que muchos de los aficionados a la astronomía recordaremos, en 2003. La siguiente tabla muestra los tránsitos de Mercurio a lo largo de todo el s XXI, para un observador en Navarra (para el significado de las fases ver el esquema al final)

Año Mes día Visible desde Pamplona (Navarra)
2003 mayo 7 SI (completo)
2006 noviembre 8 NO
2016 mayo 9 SI (completo)
2019 noviembre 11 SI (parcialmente: I , II y máximo)
2032 noviembre 13 SI (parcialmente: máximo, III y IV)
2039 noviembre 7 SI (completo)
2049 mayo 7 SI (completo)
2052 noviembre 9 NO
2062 mayo 10 SI (parcialmente: I y II)
2065 noviembre 11 NO
2078 noviembre 14 SI (completo)
2085 noviembre 8 SI (completo)
2095 mayo 10 SI (parcialmente: I y II)
2098 noviembre 12 SI (parcialmente: máximo, III y IV)

“Transit Predictions by Fred Espenak, NASA/GSFC”

Por su naturaleza se trata de un fenómeno que se repite en el tiempo. Sin embargo las condiciones para tal repetición son bastante exigentes y la periodicidad de estos tránsitos no sigue una regla sencilla. Puede haber dos tránsitos en un periodo de tres años y luego 10 años sin que ocurra ninguno.

En general, los tránsitos de Mercurio siguen un patrón que se repite cada siete siglos, ahí es nada. Tránsitos consecutivos pueden ocurrir separados en el tiempo 3.5, 7, 9.5, 10 ó 13 años. Por ejemplo el periodo de 13 años se produce porque en 13 años terrestres exactamente (bueno, 13 años menos 2  días en realidad) Mercurio orbita el Sol 54 veces.  Ambos planetas vuelven a repetir sus posiciones relativas respecto del Sol y esto hace que se reproduzca la situación de tránsito otra vez. Más aún, cada 46 años terrestres (menos 8 horas aproximadamente) Mercurio completa 191 órbitas. Por ejemplo 2003+46=2049, 2006+46=2052, etc, repitiéndose el tránsito con dicho periodo como podemos ver en la tabla. Por cierto,  si el día de calendario no coincide exactamente no es culpa del ciclo, sino de la cuenta de años bisiestos entre ambos tránsitos.

Mayo no es lo mismo que noviembre

Por otra parte, si se produce el tránsito, éste tiene lugar en unas fechas del calendario muy concretas, como ya explicábamos en una entrada anterior. O bien entre el 7 y 10 de mayo o bien entre el 7 y 14 de noviembre. Ambos grupos de fechas están separados exactamente 6 meses. Los tránsitos de Mercurio en noviembre se producen muy cerca del perihelio, cuando el planeta está próximo al Sol. Por ello las condiciones son más favorables para que pase “por delante”. De hecho el número de tránsitos visibles en noviembre es, como puede comprobarse en la tabla, el doble que en mayo.

En nuestras latitudes, en Navarra en concreto, las condiciones meteorológicas en mayo sona priori más favorables que en noviembre, pero nunca se sabe…

Hay otro aspecto favorece la observación del tránsito cuando éste ocurre en mayo. En esas fechas las distancias entre la Tierra, el Sol y Mercurio hacen que el diámetro aparente de Mercurio sea 12 segundos de arco (1/158 del diámetro aparente del Sol en ese momento) mientras que en los tránsitos que ocurren en noviembre Mercurio tiene un diámetro aparente menor, de 10 segundos de arco  (1/194 del diámetro aparente del Sol). No es mucha diferencia, pero siempre es bienvenida para el que tiene que observarlo.

No siempre podemos ver el tránsito completo

Dependiendo de los detalles orbitales y de las circustancias geográficas del observador es posible que no podamos ver la totalidad del tránsito, e incluso que no podamos ver nada en absoluto.

Fijémonos en la tabla, si nos olvidamos de los 2 tránsitos ya pasados, de los 12 tránsitos restantes del s XXI dos de ellos no seran observables desde Navarra (2051 y 2065) . Del resto solamente 5 serán observables de forma completa, en todas sus fases. El del próximo 9 de mayo de 2016 podremos observarlo de principio a fín. Los dos siguientes serán en noviembre (2019 y 2032) y no podremos verlos completos. El siguiente tránsito completo será en noviembre de 2032 y luego en mayo de 2049…

Como podemos ver, a priori la de este año va a ser la mejor oportunidad en bastante tiempo…. así que mejor no perdérselo.

Ni que decir tiene que nosotros estaremos al pie del cañón, mejor dicho, al pie del telescopio, en todos los tránsitos de este siglo y de los venideros. ¡Que nadie lo dude!

Por cierto, el tránsito de Venus es más llamativo que el de Mercurio, ya que Venus tiene un tamaño aparente mucho mayor. Pero no sería buena idea perderse el tránsito de Mercurio esperando a uno de Venus. El próximo tránsito de Venus tendrá lugar el 11 de diciembre de 2117 y que quieres, nosotros no podemos comprometernos a estar allí. Además no será visible desde Navarra, que tendrá que esperar al 8 de diciembre de 2125 para ver uno, de forma parcial, o al 11 de junio de 2247 para poder ver uno de forma completa.

Tránsito de Mercurio 9 de mayo de 2016.

Tránsito de Mercurio 9 de mayo de 2016.

 

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Tránsito de Mercurio del 9 de mayo. ¿Por qué se produce?

En un tránsito el planeta, Mercurio en este caso, pasa entre el Sol y nosotros, de forma que lo vemos como un disco negro desplazándose durante varias horas sobre la brillante superficie solar.

Para que esto sea posible el alineamiento del Sol, Mercurio y la Tierra debe ser casi perfecto. Este alinemiento tan perfecto solamente ocurre en ocasiones. Para un astrónomo las condiciones necesarias para este alineamiento son dos:

Mercurio debe estar en conjunción inferior

Mercurio es un planeta interior, es decir, orbita el Sol más cerca que la Tierra. Como está más cerca del Sol, también orbita más rápido (47.9 km/s de media) que la de la Tierra (29.8 km/s de media). A lo largo del tiempo, Tierra y Mercurio van desplazándose en sus órbitas y sus posiciones relativas al Sol van cambiando. Algunas de estas posiciones tienen un interés especial, pero aquí solamente nos interesa una de ellas.

Se dice que Mercurio está en Conjunción cuando Mercurio, Sol y Tierra están alineados. Si Mercurio está entre el Sol y la Tierra se trata de una conjunción inferior (1). Si es el Sol el que está entre ambos planetas, entonces tenemos una Conjunción Superior (2).  Dicho esto, es evidente que para que se produzca un tránsito Mercurio debe estar en conjunción inferior. Por cierto, hay que fijarse que aunque decimos “Mercurio está en conjunción inferior”, relamente la conjunción es un alineamiento de los tres cuerpos (Sol, Mercurio y Tierra)

Posiciones relevantes de un planeta interior visto desde la Tierra (T): (1) Conjunción Inferior, (2) Conjunción Superior, (3) Máxima Elongación Este, (4) Máxima Elongación Oeste. Vista desde el polo norte celeste.

Posiciones relevantes de un planeta interior visto desde la Tierra (T): (1) Conjunción Inferior, (2) Conjunción Superior, (3) Máxima Elongación Este, (4) Máxima Elongación Oeste. Vista desde el polo norte celeste.

Pero estar en conjunción inferior no garantiza que se produzca un tránsito. La imagen de la figura es una imagen en el plano, como  “visto desde arriba”. Esta falta de perspectiva puede hacernos pensar que los tres cuerpos celestes están alineados, aunque no sea así. Esto nos lleva a la segunda condición.

Mercurio debe estar en el nodo ascendente o en el nodo descendente.

El plano que contiene la órbita terrestre se denomina plano de la eclíptica. La órbita de Mercurio yace en un plano inclinado 7° respecto del plano de la eclíptica (figura). Aunque Mercurio esté en conjunción inferior, lo más probable es que se encuentre o bien por encima (como en C) o bien por debajo (como en D) de la eclíptica. En estas condiciones no se produce el tránsito.

Debido a la inclinación de la órbita de Mercurio el alineamiento "perfecto" del Sol, Mercurio y la Tierra solamente es posible cuando Mercurio se encuentra en el nodo ascendente (A) o en el nodo descendente (B)

Debido a la inclinación de la órbita de Mercurio el alineamiento “perfecto” del Sol, Mercurio y la Tierra solamente es posible cuando Mercurio se encuentra en el nodo ascendente (A) o en el nodo descendente (B)

Para que se produzca el tránsito, el casi perfecto alineamiento de los tres cuerpos, Mercurio debe encontrarse en el plano de la eclíptica, o muy, muy cerca de este plano. Esto solamente sucede en los puntos en los que la órbita de Mercurio corta el plano de la eclíptica. Estos puntos se denominan nodos y, como se ve en la figura, son dos:

  • El nodo ascendente (A) o punto donde Mercurio atraviesa el plano de la eclíptica de Sur a Norte (de abajo hacia arriba en la figura)
  • El nodo descendente (B), cuando Mercurio atraviesa el plano de la eclíptica de Norte a Sur (de arriba hacia abajo en la figura)

Estando Mercurio en conjunción inferior y en uno de esos nodos, o muy, muy cerca de ellos, tendremos un tránsito. Que ambas condiciones se cumplan simultáneamente no es tan frecuente. Por ello, en todo el siglo XXI solamente tenemos 14 tránsitos de Mercurio.

Ya para acabar, un interesante detalle. Si el tránsito se produce en el nodo ascendente (A), la Tierra tiene que estár en la correspondiente posición del dibujo. Desde el punto de vista de la Tierra esto corresponde a un momento concreto del año, en noviembre. De forma análoga, si el tránsito sucede en el nodo descendente (B), la Tierra debe estar en la posición del dibujo, lo que corresponde a mayo. Los tránsitos de Mercurio se producen en mayo o en noviembre, en fechas separadas entre sí aproximadamente seis meses.

De los 14 tránsitos del siglo XXI, 5 son en mayo y 9 en noviembre. La diferencia  es debida a que las órbitas de la Tierra, y en especial la de Mercurio, no son circulares, lo que afecta a la geometría del problema favoreciendo las condiciones del tránsito en el nodo ascendente respecto del descendente.

 

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