Cómo observar la conjunción Venus-Mercurio estos días al atardecer:

Los atardeceres de finales de mayo van a ser muy interesantes desde el punto de vista astronómico, pues, cerca del brillantísimo Venus, vamos a poder contemplar el planeta Mercurio, estando ambos planetas muy próximos entre sí los días 21 y 22.

Los últimos días de Venus:

Quienes observamos el cielo, llevamos ya varios meses (desde otoño del año pasado) contemplando el planeta Venus, con su potentísimo brillo, en los cielos del atardecer y comienzo de la noche.

Pues bien, estos días en que nos encontramos (finales de mayo) van a ser los últimos en que podamos verlo en esta posición. El 3 de junio va a tener lugar su conjunción con el Sol, por lo que no podremos verlo; y en las posteriores semanas (y meses) pasará a verse en los cielos previos al amanecer.

Buenísima ocasión para ver Mercurio:

Como se sabe, Mercurio, debido a su cercanía al Sol, es un planeta difícil de observar. Sólo se observa en unas fechas determinadas -cuando visualmente se encuentra más alejado del Sol-, inmerso en la luz del ocaso o del alba.

Pues bien, estos días en que nos encontramos (finales de mayo) son unos de esos días propicios para observarlo. Concretamente debemos mirar, aproximadamente una hora después de la puesta de Sol, hacia el horizonte oeste, y ahí lo veremos; a poca altura sobre el horizonte, e inmerso en la luz del crepúsculo, pero perfectamente visible a simple vista.

La conjunción Venus-Mercurio:

Como hemos visto, tanto Venus como Mercurio son visibles estos días sobre el horizonte oeste tras la puesta de sol. Pero lo más interesante va a tener lugar los día 21 y 22: estos días ambos planetas se van a ver muy próximos entre sí (en conjunción).

A continuación te mostramos cuál va a ser la posición de ambos planetas en distintos días. Las imágenes (obtenidas con el programa Stellarium) muestran el aspecto del cielo cada día a las 22:10 h, pero podemos observarlo desde unos minutos antes, y, mejor aún, unos minutos después de esa hora.


Día 20 (miércoles):

Contemplamos al brillantísimo Venus, y, debajo de él, a Mercurio (mucho más débil):

 

Día 21 (jueves):

Vemos ambos planetas muy próximos entre sí (conjunción), con Mercurio situado debajo de Venus:

 

Día 22 (viernes):

Hoy es la mínima distancia entre ambos planetas (1,3º). Y, por primera vez, Mercurio está situado más alto que Venus.

 

Día 23 (sábado):

Mercurio sigue su carrera ascendente, y Venus su carrera descendente. Vemos a Mercurio encima de Venus.

(Por cierto, la Luna, en una fase finísima, se encuentra debajo de ellos, pero casi imperceptible).

 

Día 24 (domingo):

La Luna ha ganado altura respecto al día anterior, situándose encima de Venus y Mercurio. Aunque en esta imagen aparece redonda, tiene una fase muy, muy fina.

 

Día 25 (lunes):

La Luna ha ganado más altura. Su aspecto es el de un creciente muy fino.

 

Día 27 (miércoles):

Dos días después, la Luna ya está más alta y en una fase mayor. Entretanto, Mercurio está bien situado, pero Venus está muy bajo e inmerso en la luz del crepúsculo.

 

Día 30 (sábado):

Mercurio sigue viéndose muy bien (ha ido ganando altura respecto a días anteriores), pero no vemos a Venus, por encontrarse muy cerca del Sol.

 

Día 4 de junio (jueves):

Hoy es el día en que Mercurio se ve más alejado del Sol (máxima elongación), pero su brillo ha disminuído, de modo que se ve peor que a finales de mayo. Todavía será visible en los próximos días, pero empeorando día a día.

Venus tuvo su conjunción con el Sol ayer, de modo que es totalmente invisible.

En definitiva:  si dispones de un cielo limpio y un horizonte oeste sin obstáculos, te recomendamos observar estos fenómenos. Especialmente, la conjunción Venus-Mercurio de los días 21 y 22; y, el día 24, el bonito trío formado con la Luna.

Y, si nunca has contemplado el planeta Mercurio (por la dificultad que tiene habitualmente el observarlo)… ¡ésta es tu oportunidad!  Pues, tomando como referencia al brillantísimo Venus, te será muy fácil encontrarlo.

Te deseamos felices atardeceres!

Cómo observar la conjunción Venus-Pléyades estos días:

En estos días en los que la mayoría de los ciudadanos debemos permanecer confinados en nuestras casas, existen pocas posibilidades de contemplar el cielo. No obstante, vamos a informarte de un bonito fenómeno astronómico que va a poder verse estos días en el comienzo de la noche… por si tienes una ventana que te permita ver el cielo en dirección oeste. Se trata de la conjunción del planeta Venus con el cúmulo estelar de las Pléyades.

¿Qué es una conjunción?

En astronomía, cuando dos astros se observan en el cielo muy cercanos entre sí, decimos que esos astros están en conjunción.

Son bastante frecuentes las conjunciónes de la Luna con algún planeta (conjunción Luna-Júpiter, conjunción Luna-Saturno…), o entre dos planetas (por ejemplo, conjunción Venus-Júpiter…).

Estos fenómenos, visibles a simple vista, suelen ser muy vistosos.

Conjunción de la Luna con Júpiter el 03-10-2019.

 

La conjunción Venus-Pléyades de estos días:

Estos días (comienzos de abril) está teniendo lugar una de estas conjunciones. Pero, en esta ocasión, los dos astros protagonistas son un planeta (Venus) y un brillante cúmulo de estrellas (las Pléyades).

El fenómeno se puede ver a simple vista, aunque, si observamos desde la ciudad, será mejor que utilicemos unos prismáticos.

El planeta Venus:

Estos días, el planeta Venus está brillando de manera muy intensa en el cielo del atardecer y en el comienzo de la noche, sobre el horizonte oeste. Con un brillo muy superior al de cualquier estrella, es muy difícil que nos pase desapercibido si miramos al cielo. Un auténtico lucero en el cielo del atardecer.

Venus, muy brillante en el cielo de Pamplona el pasado mes de febrero.

Pues bien, estos días, Venus se encuentra situado en la constelación de Tauro… y es en esta constelación donde se ubica el cúmulo de las Pléyades; coprotagonista de la conjunción de estos días.

¿Qué son las Pléyades?

La Pléyades (como informábamos AQUÍ) son un cúmulo de estrellas visible a simple vista, en el cielo de invierno y primavera, en la constelación de Tauro. Formado por centenares de estrellas, a simple vista tiene el aspecto de un «montoncito de estrellas». Según la agudeza visual de cada persona, se pueden distinguir a simple vista 5, 6, 7 estrellas… o simplemente un «borroncillo» brillante.

Las Pléyades fotografiadas con un telescopio.


Así se verá la conjunción Venus-Pléyades:

Como decimos, estos días Venus está situado en la constelación de Tauro. En estas últimas semanas, cada día se ha ido acercando poco a poco al cúmulo de las Pléyades.

El máximo acercamiento va a suceder este viernes (día 3). Este día, Venus pasará literalmente por delante de las Pléyades.

A continuación, te mostramos la posición Venus-Pléyades tal como se verán en el comienzo de la noche (hacia las 22:00) el jueves, viernes y el sábado:

En esta primera imagen, vemos la posición de Venus respecto a las Pléyades el jueves día 2:

Venus (el más brillante, en el centro de la imagen), casi «tocando» a las Pléyades (el montoncito de estrellas sobre él).

La misma imagen, vista con unos prismáticos.

 

A continuación vemos cuál será la situación el viernes día 3, día en que tiene lugar el máximo acercamiento. Como ves, Venus, no sólo se va a acercar mucho a las Pléyades, sino que va a pasar por delante de ellas:

Venus, el viernes, situado delante de las Pléyades.

La misma imagen, vista con prismáticos.

 

Y a continuación vemos cuál será la situación el sábado día 4. Tras el máximo acercamiento del viernes, Venus ya se habrá alejado un poco de las Pléyades, situándose encima de éstas, aunque todavía estando a poca distancia:

Venus, el sábado, encima de las Pléyades (aún casi tocándolas).

La misma imagen, con prismáticos.

 

Y en los siguiente días, Venus y las Pléyades irán separándose cada vez más, y podremos dar por terminada la conjunción.

Cómo observarla:

El primer requisito para verla, obviamente, es disponer de una ventana o balcón que nos permita ver el cielo en dirección oeste.

Si es así, no vamos a tener ninguna dificultad en encontrar a Venus, pues, como hemos dicho, es muy brillante; siendo visible incluso cuando no se ha hecho de noche del todo.

La Pléyades son mucho más débiles que Venus, pero, aún así, no deberíamos tener ningún problema para distinguirlas, si miramos a Venus, pues estarán situadas junto a él. No obstante, si estamos en una ciudad, es posible que la contaminación lumínica no nos permita distinguirlas a simple vista. En tal caso, lo recomendable es mirarlas con unos prismáticos.

En cualquier caso, los prismáticos son la mejor herramienta para observar este fenómeno. A través de ellos es como esta conjunción se va a ver de una manera realmente llamativa y bella.

Una sorpresa más!! La Estación Espacial Internacional, visible cerca de Venus:

Al fenómeno de la conjunción (ya de por sí interesante), se va a unir otro: se da la coincidencia de que, tanto el viernes como el sábado, la Estación Espacial Internacional va a ser visible desde Navarra pasando, visualmente hablando, muy cerca de Venus.

Su aspecto será como un punto de luz muy brillante (con un brillo muy superior al de cualquier estrella, aunque no tanto como el de Venus) moviéndose en línea recta por el cielo.

La Estación Espacial Internacional surcando el cielo de Pamplona el 05-08-2018.

El viernes día 3, para verla, tenemos que mirar hacia Venus a las 22:37.  La veremos aparecer debajo de Venus, y pasará muy cerca de él (a su izquierda) a las 22:38.

El sábado día 4, la Estación Espacial volverá a pasar cerca de Venus, pero en esta ocasión debemos mirar a las 21:50. La Estación pasará a la derecha de Venus hacia las 21:51.

En conclusión:

Aunque en estos días de confinamiento domiciliario nos resulte más difícil mirar el cielo, el firmamento sigue ofreciéndonos fenómenos interesantes, algunos observables desde casa.

Así que, si tienes una ventana o balcón con vistas al oeste, no puedes perderte la bonita conjunción Venus-Pléyades de estos días, así como los pasos de la Estación Espacial Internacional cerca de ella.

…Una muestra de que el Universo continúa funcionando estos días… y nos está esperando ahí fuera con sus múltiples maravillas.

Un cordial saludo!

 

2018: ¡un verano lleno de planetas!


Ya ha llegado el verano y, con él, las noches templadas que invitan a mirar al cielo. Uno de los atractivos que nos va a presentar el firmamento este verano es la destacada presencia de una gran cantidad de planetas visibles a simple vista. A continuación te informamos de cómo localizarlos y observarlos.

El pequeño Mercurio:


De los cinco planetas visibles a simple vista, Mercurio es el más difícil de ver, pues, debido a su cercanía al Sol, sólo puede verse en unas fechas concretas del año (cuando más alejado está visualmente del Sol), encontrándose, al atardecer o al amanecer, a muy poca altura sobre el horizonte.

Este verano, las fechas más propicias para verlo van a ser: al atardecer, en torno al 12 de julio, y, al amanecer, en torno a  26 de agosto.

De todas formas, debido a su baja altura sobre el horizonte, para verlo necesitaremos un cielo limpio y un horizonte despejado.

Mercurio, el 12 de julio, en el cielo del atardecer.

Mercurio, el 26 de agosto, en el cielo del amanecer.

 

El brillantísimo Venus:

 

Durante todo el verano, el planeta Venus va a estar presente en el cielo del oeste tras la puesta de Sol y en el comienzo de la noche. El brillo de Venus es realmente espectacular. De hecho, es el astro más brillante del cielo si exceptuamos el Sol y la Luna. Un auténtico lucero que este verano es imposible que nos pase desapercibido.

El brillantísimo Venus, sobre el horizonte oeste en el comienzo de la noche.

 

Júpiter, Saturno y Marte:

 

En estos días de comienzo del verano, Júpiter y Saturno son visibles desde el comienzo de la noche. Júpiter brilla muy potente (aunque sin llegar a la intensidad de Venus) en la constelación de Libra. Y Saturno, más débil, se encuentra en la constelación de Sagitario.
Sin embargo, en estos días de comienzo del verano, para ver al planeta Marte hay que esperar hacia las doce de la noche, que es cuando aparece por el horizonte sureste con su potente y rojo brillo.

En esta imagen vemos la posición de los tres planetas el 5 de julio hacia las doce de la noche:

5 de julio hacia medianoche: Júpiter y Saturno, altos en el cielo, y Marte saliendo por el horizonte.

 

Conforme avancen los días, el planeta Marte irá apareciendo antes por el horizonte, y su brillo irá incrementándose día a día. De hecho, el 31 de julio tendrá su máximo brillo y su menor distancia a la Tierra en muchos años. (Nunca había estado tan cerca desde el año 2005, y no volverá a estarlo hasta el 2035).  Estamos, pues, ante una ocasión extraordinariamente buena para ver el planeta rojo, que brillará en el cielo con un brillo incluso superior al del planeta Júpiter. Este va a ser, pues, el verano de Marte!

En esta imagen vemos la posición de los planetas el 27 de julio. Como ves, este día, cerca de Marte estará la Luna. Y es que, precisamente esta noche, la Luna experimentará un eclipse total, visible desde Navarra.

Júpiter, Saturno y Marte; con la Luna cerca de Marte, la noche del eclipse.

 

A continuación vemos la posición que tendrán los planetas el día 12 de agosto. Precisamente esa noche tendrá lugar la máxima actividad de la lluvia de meteoritos de las Perseidas, de manera que muchas personas estaremos mirando el firmamento. Como ves, Marte ya brillará a gran altura, y, Júpiter, sin embargo, ya estará cada vez más cerca del horizonte oeste:

Júpiter, Saturno y Marte, en la noche de las Perseidas.

 

En definitiva: este va a ser un gran verano «planetario». En la mayoría de las noches podremos observar, simultáneamente, cuatro planetas a simple vista: Venus, Júpiter, Saturno y Marte.

El más brillante, como siempre, será Venus. Pero el gran protagonista de este año, sin duda, será el rojo Marte, que, con este acercamiento excepcional a la Tierra, va a tener un brillo realmente espectacular.

Nos esperan, pues, unas hermosas noches de verano, adornadas con estos fabulosos y vistosos astros errantes que son los planetas.

¡Un saludo y feliz verano!

Ocultación de la estrella Aldebarán por la Luna el 28 de abril.

Este viernes (28 de abril) va a suceder un curioso fenómeno astronómico: la ocultación de la estrella Aldebarán (la más brillante de la constelación de Tauro) por la Luna.

El fenómeno va a suceder por la tarde, y con la Luna en una fase creciente muy, muy fina. Éstos son los datos del fenómeno (referidos a Pamplona):

La desaparición de la estrella tras el borde de la Luna va a tener lugar a las 20:19 (hora local). La estrella se ocultará por el borde oscuro de la Luna, como se ve en esta ilustración. La mala noticia es que en ese momento todavía será de día (el Sol se pone a las 21h), por lo que el fenómeno va a ser prácticamente inobservable (en todo caso habría que emplear un telescopio).

Aldebarán en el momento de ser ocultada por la Luna.

 

La reaparición tiene lugar una hora después: a las 21:19 (hora local). Aldebarán reaparece por el borde iluminado de la Luna.  En ese momento el cielo todavía estará muy iluminado por la luz del ocaso (el Sol se habrá puesto unos 20 minutos antes), así que la reaparición no podrá apreciarse a simple vista. No obstante, sí podremos verla con prismáticos. Y con un telescopio también, por supuesto.

Aldebarán apareciendo por el borde iluminado de la Luna.

En definitiva: por las condiciones de luminosidad del cielo, ésta no va a ser la mejor ocultación Luna-Aldebarán que podamos observar, ni mucho menos. Pero, aún así, si tenemos unos prismáticos o pequeño telescopio, merecerá la pena observar el momento de la reaparición de la estrella, que siempre es un fenómeno bonito y fascinante.

Venus, Marte… ¡y conjunción Marte-Urano el 26 de febrero!

Los planetas Venus y Marte llaman nuestra atención estos días al comienzo de la noche. ¡Pero prestemos atención también a la conjunción Marte-Urano del 26 de febrero!

El brillantísimo Venus.

 

Llevamos ya varios meses contemplando, en los atardeceres y en el comienzo de la noche, al brillantísimo planeta Venus sobre el horizonte oeste, sorprendiéndonos y maravillándonos con su potentísima luz.

Su brillo es tan potente (magnitud -4,5 estos días), que no pasa desapercibido por nadie. De hecho, es el astro más brillante del cielo si exceptuamos el Sol y la Luna. Es tan brillante que incluso puede verse a plena luz del día; si sabemos donde mirar, claro.

El brillantísimo Venus en el comienzo de la noche.

En las próximas semanas vamos a seguir disfrutando de su presencia y de su espectacular brillo sobre el horizonte oeste, si bien cada día lo vamos a ver un poco más cercano al Sol y dejaremos de verlo, por su excesiva proximidad al Sol, a finales de marzo (conjunción con el Sol el 25 de marzo). A partir de entonces pasará a verse por las mañanas antes del amanecer.

 

Cerca de él, Marte.

 

Lo que quizás nos haya pasado más desapercibido, por su menor brillo, es el planeta Marte, que estos días se encuentra en el cielo muy cerca de Venus.

El brillo de Marte (estos días en torno a la magnitud 1,3) es más que suficiente para ser visto incluso con la contaminación luminosa de las ciudades, pero palidece – y por eso quizás nos pasa desapercibido- en comparación con el del brillantísimo Venus.

El brillante Venus. Y más débil (encima de él y a su izquierda) el planeta Marte.

 

La conjunción Marte-Urano:

 

A finales de febrero va a tener lugar un curioso fenómeno astronómico: una conjunción entre los planetas Marte y Urano. El día del máximo acercamiento (el 26 de febrero) ambos planetas van a estar a una distancia visual de tan solo 0,6º.

La mejor hora para contemplar esta conjunción será recién oscurecido el cielo (hacia las ocho de la tarde puede estar bien), pues más tarde los dos planetas irán perdiendo altura sobre el horizonte.

Eso sí, Urano posee un brillo muy bajo (en torno a la magnitud 5,8), así que no se ve a simple vista. Para verlo habrá que usar por lo menos unos prismáticos.

Deberemos mirar, pues, con los prismáticos, al planeta Marte, y, a partir de él, localizar a Urano.

A continuación pongo unos dibujos donde vemos la posición que van a tener Marte y Urano en los días de esta conjunción (del 24 al 28 de febrero) a las ocho de la tarde:

Venus y Marte a simple vista el 24 de febrero. El cuadrado rojo corresponde, aproximadamente, a los dibujos de abajo; donde debemos mirar con primáticos para ver a Urano.

Día 24. Urano a aproximadamente 1,5º de Marte.

Día 25. Urano se habrá acercado un poco más a Marte. Aproximadamente a 1º.

Día 26. ¡El máximo acercamiento! Urano y Marte a sólo 0,6º de distancia.

Día 27. Marte y Urano ya han comenzado a separarse. La distancia es de aproximadamente 1º.

Día 28. Continúan separándose. La distancia es ya de 1,5º.

En definitiva, estos días estaremos pendientes de esta conjunción. Urano es un planeta al que, por su escaso brillo, pocas veces miramos, así que este acercamiento al planeta Marte va a ser una ocasión ideal para localizarlo con facilidad en el cielo.

¡Te animamos a observarlo!

La solución a nuestro juego «busca la superluna del 2017»

¿Te animaste a buscar la superluna en el juego que te propusimos el pasado día 10? (aqui)

Si quieres ver el video otra vez, puedes hacerlo antes de que te digamos la solución.

Este año nos dirán que la luna llena del 3 de diciembre es una superluna. Y sí, será la luna llena que presentará un mayor tamaño aparente en el cielo de las 12 lunas llenas del 2017. El 3 de diciembre la Luna estará a unos 358 mil kilómetros de nosotros, comparados con los 412 mil kilómetros de la luna llena del 9 de junio, la superminiluna de este año 😉

Por si tienes curiosidad, aquí están, representadas a escala, todas y cada una de las lunas llenas del 2017.

Las lunas llenas del 2017

¿Así más fácil no?

En el video habíamos cambiado el orden, para añadir un poco de tensión dramática. La solución, la que aparecía con el número 7.

Si quieres ejercitar tu ojo una vez más. ¿Cuál es la «superminiluna» del 2017? ¿Cuál es la luna llena de menor tamaño aparente en el cielo este año?

Buscala en el video, en breve la solución estará en nuestro twitter @ANAstronomia.

Un saludo

 

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Busca la superluna… si te atreves

El próximo 12 de enero, exactamente a las 11:34 TU (*) o si preferimos, a las 12:34 hora local en España, la Luna alcanzará oficialmente la fase de luna llena. Los almanaques y efemérides astronómicas pueden darnos este dato con gran precisión, al segundo si queremos.

Para el observador que suele utilizar los ojos para mirar al cielo, el momento exacto en que se produce la luna llena es menos importante. Seguramente tanto la noche anterior como la noche posterior la luna nos parecerá prácticamente igual de «llena».

Esta va a ser la primera de las 12 lunas llenas que veremos en 2017. Como ya explicamos en su momento (aqui) dependiendo de la posición de la Luna en su órbita, su tamaño aparente cambia ligeramente. Cuando el plenilunio coincide con el perigeo o cerca de él, la Luna está más cerca de la Tierra y parece mayor…. la superluna.

Vale, vale, todo esto está muy bien. Seguro que el día de la superluna todo el mundo mira al cielo y la ve enoooooormeeeee. ¡Pues menudo soy yo echando tamaños a ojo!

Os proponemos un juego ¿realmente somos capaces de identificar claramente la superluna? ¿tan fácil es?

El juego, … en este video

¿Fácil?

Un saludo

(*) TU: Tiempo Universal

¡Marte se acerca a la estrella Antares!

 

Si estos días has mirado al cielo a primeras horas de la noche, habrás visto, brillando a no mucha altura sobre el horizonte suroeste, un llamativo trío formado por los planetas Marte y Saturno y la estrella Antares.

Estos tres astros han estado formando en estas noches de agosto un triángulo muy brillante en el cielo.

Como muestra, esta fotografía que hice este jueves (18-08-2016) desde Pamplona:

En ella vemos el triángulo Marte-Saturno-Antares. Y, además, en la imagen de abajo he marcado la constelación del Escorpión.

P1100591

El triángulo formado por Marte, Saturno y Antares.

P1100591D

La constelación del Escorpión.

De los tres astros que forman el triángulo, Marte es el más brillante. Y tiene un color rojo muy evidente (motivo por el cual se le conoce como «el planeta rojo»).
Saturno y Antares tienen brillos similares. Pero Saturno tiene una tonalidad amarillenta, mientras que Antares, la estrella más brillante de la constelación del Escorpión, es una estrella supergigante roja y la vemos con un evidente color rojizo.

Pero -¡ojo!-, este triángulo Marte-Saturno-Antares no va estar así siempre.

Como sabes, los planetas tienen movimientos propios; es decir, se mueven en el cielo respecto al fondo de estrellas. Por lo tanto, la posición relativa de Saturno y de Marte respecto a las estrellas está continuamente cambiando.

El movimiento aparente de Saturno es muy lento, pero el de Marte es bastante rápido. Tanto es así, que su desplazamiento va a ser perceptible a simple vista en pocos días.

… y, como consecuencia, el triángulo Marte-Saturno-Antares, que ahora vemos, va a ir cambiando de forma en los próximos días.

En estos dibujos de abajo os muestro cómo podremos ver estos astros en los próximos días (las imágenes están sacadas del programa Stellarium):

01 domingo 21

La noche del domingo día 21.

02 lunes 22

La noche del lunes 22. Obsérvese que Marte se va acercando a Antares.

03 martes 23

La noche del martes 23.

04 miercoles 24

La noche del miércoles 24.  Es el máximo acercamiento Marte-Antares.

05 jueves 25

La noche del jueves 25. Marte se empieza a separar de Antares.

06 viernes 26

La noche del viernes 26.

07 sabado 27

La noche del sábado 27.

 

Como ves, estos días Marte se va a acercar mucho (visualmente hablando) a la estrella Antares. Se va a acercar noche tras noche, hasta que el máximo acercamiento sea el día 24. Esa noche la distancia Marte-Antares será de algo menos de 2º de arco.

Y luego, a partir del día 24, comenzarán a separarse.

Se trata, pues, de un bonito espectáculo que no nos podemos perder, y que podremos seguir noche a noche sin ayuda de ningún instrumento óptico. Tenemos que mirar hacia el suroeste, a no mucha altura sobre el horizonte, en el comienzo de la noche (a ser posible en la primera hora; antes de que estos astros pierdan altura y se pongan por el oeste).

Será un bonito espectáculo observar a Marte y Antares tan juntos en el cielo. Marte tendrá un brillo bastante superior a Antares, pero lo que más llamará la atención será esa cualidad que es común a ambos: su color rojizo.

Ya hemos dicho que el color rojo de Marte se aprecia a simple vista, y que por este motivo se le conoce como «el planeta rojo». Y es más: debido a este color (que se relaciona con la sangre, el fuego…), en la Antigüedad a este planeta se le identificaba con el dios de la guerra (el dios Marte); y de ahí viene su nombre, que aún conserva.

Respecto a Antares, la estrella supergigante roja del Escorpión, también su nombre se debe a su color rojo, pues el nombre «Antares» tiene su origen en «anti-Ares», que significa «el rival de Marte» (pues el dios griego Ares es el Marte romano).

Es decir, que en los próximos días vamos a poder contemplar el encuentro cercano entre estos dos astros que rivalizan en su color rojo. Será una buena ocasión, no sólo para observar sus colores, sino también para compararlos con el color (amarillento) del cercano Saturno.

Además, podremos fijarnos en otra cosa: Una cualidad de los planetas, al verlos a simple vista en el cielo, es que no titilan (al contrario que las estrellas, que sí lo hacen). Así que estos días podremos ver cómo Antares, por ser estrella, sí titila; mientras que Marte y Saturno, por ser planetas, tienen una luz fija.

En definitiva, no podemos perdernos en los próximos días este magnífico fenómeno astronómico, visualmente tan interesante y atractivo.

Además, en los días de máximo acercamiento parece que se esperan cielos despejados en Navarra, así que podremos contemplar este fenómeno.

¡No te lo pierdas!

Entretanto, te dejamos con esta recreación artística del fenómeno, y te enviamos un cordial saludo.
🙂

marte y antares dibujo

Perseidas 2016. ¿Más espectaculares que otros años?

Al menos eso dicen algunas predicciones. Y nosotros, qué vamos a decir, nos gustaría que fuera así. Pero cuando se trata de predicciones sobre lluvias de estrellas fugaces, hay que ir con cautela.

El «padre» de las estrellas fugaces que denominamos Perseidas es el cometa Swift-Tuttle. Un cometa de unos 26 km de diámetro que cada 133 años aproximadamente se acerca al Sol, cruzando la órbita terrestre y dejando en su camino una infinidad de partículas, literalmente desmigadas de su superficie.

Esas partículas tambien orbitan el Sol, pero debido a que se desprenden con una pequeña velocidad, acaban formando una nube muy alargada y dispersa, alrededor de la órbita del cometa. A esta nube muchas veces se le llama «tubo». Cada paso del cometa cerca del Sol deja un tubo.

Cuando la Tierra, al moverse en su órbita, cruza uno de esos tubos, las partículas que lo forman entran en la atmósfera. Debido a su velocidad, la fricción con el aire las quema y dejan un brillante y «fugaz» trazo en el cielo y unos cuantos «Ohhhhs» y «Ahhhhs» en los afortunados observadores (Que no es poco éxito si tenemos en cuenta que su tamaño oscila entre el del grano de arena y el del garbanzo)

Todas estas partículas entran en la atmósfera en la misma dirección, pero por un efecto de perspectiva parecen surgir de un único lugar del cielo. Este «punto» se denomina radiante y en el caso de las Perseidas se encuentra en la constelación de Perseo, de ahí el nombre de esta lluvia de estrellas (muy conocida también como las lágrimas de San Lorenzo)

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

La actividad de una lluvia de estrellas fugaces se mide mediante un parametro denominado Tasa Horaria Zenital (THZ) que nos indica el número de meteoros (estrellas fugaces) por hora que veríamos si el radiante estuviese localizado en el Zenit (Cenit), es decir, si tuviéramos el radiante justo en la vertical sobre nuestras cabezas.

El THZ depende de la cantidad de partículas en el «tubo» pero también de la posición del radiante respecto del observador. La posición cenital del radiante es la más favorable para la observación. En cambio, si el radiante esta próximo al horizonte  muchos  meteoros serán invisibles para nosotros, ocultos bajo el horizonte.

Las Perseidas suelen tener un THZ de unos 100 meteoros/hora. En nuestras latitudes el radiante no es cenital. Además una persona no puede observar todo el cielo al mismo tiempo, así que normalmente veremos muchas menos. En la figura se muestra la evolución del THZ en las Perseidas de 2015 donde la posición del máximo es claramente visible.

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015 (Fuente, IMO)

Y esto nos lleva al asunto principal, las predicciones para este 2016…

Tenemos siempre la idea de que los cuerpos celestes repiten sus órbitas como relojes de precisión, pero no es así.  Los cuerpos pequeños, como cometas, asteroides y también las partículas que forman estos tubos, están sujetos a las continuas perturbaciones gravitatorias de otros cuerpos del Sistema Solar, en especial de Júpiter. Eso hace que los tubos de partículas puedan alterar sus órbitas cuando Júpiter, u otro planeta, les incordia con su presencia.

Pues bien, los expertos en el tema (osea, los frikis de las fugaces) han calculado que la influencia gravitatoria de Júpiter ha modificado las trayectorias de los tubos de partículas que dejó el Swift-Tuttle en los años 1079, 1479 y 1862, acercandolos a la órbita terrestre. Por este motivo se espera una densidad mayor de partículas y, por tanto, un número mayor de estrellas fugaces.

Bien, bien,… pero ¿cuántas?.  Aquí los frikis de las fugaces tienen opiniones diversas, pero todos coinciden en que este año el THZ será mayor. Unos dicen 120, otros 150 y algunos se aventuran a los 200 meteoros por hora. Alguno incluso más….

Pero son predicciones, y son difíciles de hacer. Esperemos que tengan razón y el espectáculo este año sea bueno. Las predicciones sitúan el máximo de actividad bien entrada la noche del 11 al 12 de agosto, pero conviene saber que ya las tenemos aquí hace días,  si bien con menor intensidad. Si queremos verlas, será mejor que busquemos un sitio oscuro, lejos de la ciudad. La luz de la Luna, en cuarto creciente, puede molestar un poco hasta que se oculte. Nuestro consejo: Tumbados en el suelo, sobre una colchoneta y bien abrigados…y a ser posible en grupo, que es más divertido.

Y si uno quiere pedir deseos, ¿porqué no? Yo cuando veo una bien gorda siempre pienso… ¡A ver si la siguiente es mejor! 

 

 

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¡Bah, ya veré el tránsito de Mercurio otro año…! ¡ERROOOR!

¿Estas pensando en pasar del tránsito de Mercurio el 9 de mayo de 2016? ¿Quizás dejarlo para la próxima vez? No es buena idea, mejor no pierdas la oportunidad, al fin y al cabo…

Los tránsitos de Mercurio no se producen todos los días

Desde luego que no, la relativa regularidad del movimiento orbital de Mercurio y la Tierra hace que los tránsitos se sucedan también con cierta regularidad en el tiempo. En la era telescópica el primer tránsito fue observado por Pierre Gassendi el 7 de noviembre de 1631, un tránsito que había sido predicho por Johannes Kepler. Desde entonces ha habido 36 tránsitos de Mercurio observables desde algún lugar de la Tierra.

El último visible desde Navarra, que muchos de los aficionados a la astronomía recordaremos, en 2003. La siguiente tabla muestra los tránsitos de Mercurio a lo largo de todo el s XXI, para un observador en Navarra (para el significado de las fases ver el esquema al final)

Año Mes día Visible desde Pamplona (Navarra)
2003 mayo 7 SI (completo)
2006 noviembre 8 NO
2016 mayo 9 SI (completo)
2019 noviembre 11 SI (parcialmente: I , II y máximo)
2032 noviembre 13 SI (parcialmente: máximo, III y IV)
2039 noviembre 7 SI (completo)
2049 mayo 7 SI (completo)
2052 noviembre 9 NO
2062 mayo 10 SI (parcialmente: I y II)
2065 noviembre 11 NO
2078 noviembre 14 SI (completo)
2085 noviembre 8 SI (completo)
2095 mayo 10 SI (parcialmente: I y II)
2098 noviembre 12 SI (parcialmente: máximo, III y IV)

«Transit Predictions by Fred Espenak, NASA/GSFC»

Por su naturaleza se trata de un fenómeno que se repite en el tiempo. Sin embargo las condiciones para tal repetición son bastante exigentes y la periodicidad de estos tránsitos no sigue una regla sencilla. Puede haber dos tránsitos en un periodo de tres años y luego 10 años sin que ocurra ninguno.

En general, los tránsitos de Mercurio siguen un patrón que se repite cada siete siglos, ahí es nada. Tránsitos consecutivos pueden ocurrir separados en el tiempo 3.5, 7, 9.5, 10 ó 13 años. Por ejemplo el periodo de 13 años se produce porque en 13 años terrestres exactamente (bueno, 13 años menos 2  días en realidad) Mercurio orbita el Sol 54 veces.  Ambos planetas vuelven a repetir sus posiciones relativas respecto del Sol y esto hace que se reproduzca la situación de tránsito otra vez. Más aún, cada 46 años terrestres (menos 8 horas aproximadamente) Mercurio completa 191 órbitas. Por ejemplo 2003+46=2049, 2006+46=2052, etc, repitiéndose el tránsito con dicho periodo como podemos ver en la tabla. Por cierto,  si el día de calendario no coincide exactamente no es culpa del ciclo, sino de la cuenta de años bisiestos entre ambos tránsitos.

Mayo no es lo mismo que noviembre

Por otra parte, si se produce el tránsito, éste tiene lugar en unas fechas del calendario muy concretas, como ya explicábamos en una entrada anterior. O bien entre el 7 y 10 de mayo o bien entre el 7 y 14 de noviembre. Ambos grupos de fechas están separados exactamente 6 meses. Los tránsitos de Mercurio en noviembre se producen muy cerca del perihelio, cuando el planeta está próximo al Sol. Por ello las condiciones son más favorables para que pase “por delante”. De hecho el número de tránsitos visibles en noviembre es, como puede comprobarse en la tabla, el doble que en mayo.

En nuestras latitudes, en Navarra en concreto, las condiciones meteorológicas en mayo sona priori más favorables que en noviembre, pero nunca se sabe…

Hay otro aspecto favorece la observación del tránsito cuando éste ocurre en mayo. En esas fechas las distancias entre la Tierra, el Sol y Mercurio hacen que el diámetro aparente de Mercurio sea 12 segundos de arco (1/158 del diámetro aparente del Sol en ese momento) mientras que en los tránsitos que ocurren en noviembre Mercurio tiene un diámetro aparente menor, de 10 segundos de arco  (1/194 del diámetro aparente del Sol). No es mucha diferencia, pero siempre es bienvenida para el que tiene que observarlo.

No siempre podemos ver el tránsito completo

Dependiendo de los detalles orbitales y de las circustancias geográficas del observador es posible que no podamos ver la totalidad del tránsito, e incluso que no podamos ver nada en absoluto.

Fijémonos en la tabla, si nos olvidamos de los 2 tránsitos ya pasados, de los 12 tránsitos restantes del s XXI dos de ellos no seran observables desde Navarra (2051 y 2065) . Del resto solamente 5 serán observables de forma completa, en todas sus fases. El del próximo 9 de mayo de 2016 podremos observarlo de principio a fín. Los dos siguientes serán en noviembre (2019 y 2032) y no podremos verlos completos. El siguiente tránsito completo será en noviembre de 2032 y luego en mayo de 2049…

Como podemos ver, a priori la de este año va a ser la mejor oportunidad en bastante tiempo…. así que mejor no perdérselo.

Ni que decir tiene que nosotros estaremos al pie del cañón, mejor dicho, al pie del telescopio, en todos los tránsitos de este siglo y de los venideros. ¡Que nadie lo dude!

Por cierto, el tránsito de Venus es más llamativo que el de Mercurio, ya que Venus tiene un tamaño aparente mucho mayor. Pero no sería buena idea perderse el tránsito de Mercurio esperando a uno de Venus. El próximo tránsito de Venus tendrá lugar el 11 de diciembre de 2117 y que quieres, nosotros no podemos comprometernos a estar allí. Además no será visible desde Navarra, que tendrá que esperar al 8 de diciembre de 2125 para ver uno, de forma parcial, o al 11 de junio de 2247 para poder ver uno de forma completa.

Tránsito de Mercurio 9 de mayo de 2016.

Tránsito de Mercurio 9 de mayo de 2016.

 

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