Cómo observar las Perseidas 2017

Estamos en agosto, y, una vez más, tenemos aquí la lluvia de meteoritos más famosa del año: las Perseidas, también conocidas como “lágrimas de San Lorenzo”. A continuación te damos unos consejos para observarlas este año (2017) desde Navarra:

Aunque las Perseidas tienen un periodo de actividad bastante largo (aproximadamente desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto), es en torno a los días 11, 12 y 13 de agosto cuando tiene lugar su máxima actividad y cuando deben ser observadas.

Este año la máxima actividad de las Perseidas está previsto que ocurra el día 12, probablemente en algún momento en que aquí sea de día (por la tarde). Por lo tanto, la mejor noche para salir a observar esta lluvia este año es la noche del 12 al 13 (noche del sábado al domingo).

Para observar meteoritos, lo mejor es ir a un sitio oscuro, lo más alejado posible de la contaminación luminosa de las ciudades, y, una vez allí, tumbarse en el suelo o en una hamaca mirando hacia el firmamento. Los meteoritos pueden aparecer en cualquier lugar del cielo.

Este año va a haber un elemento que va a dificultar la observación de las Perseidas: la Luna. La noche del 12 al 13, ésta estará iluminada al 72%, por lo que dará mucha luz al cielo, impidiéndonos ver los meteoritos más débiles.

Así estará la Luna en la noche de las Perseidas.

Esa noche, la Luna sale por el horizonte este hacia las 24:00h, como se ve en este dibujo:

La Luna saliendo por el horizonte.

Así que el mejor momento para observar las perseidas esa noche será desde que anochezca (hacia las 22:30) hasta la salida de la Luna (hacia las 24:00).

Después de esa hora, con la presencia de la Luna, podemos seguir observando, claro, pues aunque los meteoritos más débiles queden eclipsados por la luz de la Luna, sí podremos visualizar los más brillantes. Y puede que incluso veamos algún bólido.

El que veamos muchos o pocos meteoritos, es imprevisible, y depende un poco de la suerte que tengamos.

Pero una cosa es segura: cuando veamos uno en el cielo, como siempre… ¡Va a ser una sorpresa!

¡Imprevisibilidad y sorpresas en el cielo!

¡Así es la magia de los meteoritos!

Deseamos que veas muchos, y te enviamos un cordial saludo.

Perseidas 2016: la noche del jueves.

 

Este año la lluvia de las Perseidas ha despertado más interés y curiosidad que otros años, debido al anuncio de que podrían ser más espectaculares (mayor número de meteoros) que otros años.

El jueves la Agrupación realizó una salida de observación a Arbayún para contemplar el fenómeno. ¿Se cumplirían los pronósticos?

Cuando llegamos, hacia las once de la noche, el cielo no era perfecto, pues la Luna daba mucha luz, pero aún así se veía bastante bien el firmamento: las estrellas, las constelaciones… y, como cosa curiosa, una bonita conjución Luna-Marte-Saturno-Antares sobre el horizonte sudoeste.

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La Luna, Marte, Saturno y Antares.

Bueno, el caso es que, una vez allí, nos tumbamos en el suelo, junto a decenas de personas que habían acudido allí a contemplar el mismo espectáculo, a la espera de ver caer los preciados meteoritos.

Estuvimos un buen rato (casi hasta las 4 de la madrugada), y en ese rato la verdad es que se vieron bastantes meteoritos. Es difícil hacer una estimación, porque no hicimos un recuento “serio”. Yo calculo que en total vi unos 50 o 60… (es una estimación hecha “a ojo”, porque en ningún momento se me pasó por la cabeza contarlos). Pero, evidentemente, hubo muchos más que me perdí por estar mirando a otro lado. Aunque hubo altibajos en la actividad, los “Ohhhhhhhhhh!” “¡Ahí!” y “¡Otro!”, expresados por las muchas personas que allí estaban, eran continuos en el mirador de la foz.

Una situación muy habitual.

Una situación muy habitual.

Siguiendo con las estimaciones, al final de la velada un compañero dijo que, sumados todos los meteoritos que se vieron, quizás pudieron ser unos 300. Es una estimación subjetiva, y probablemente imprecisa, pero, si estuvimos 5 horas, esto significaría una tasa de 60 por hora.

(¡Por favor! ¡Que nadie utilice estos datos con fines científicos! Que son todo meras estimaciones subjetivas!)

Lo que sí podemos decir -y en esto parece que había consenso- es que este año se han visto más que en otros años.

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La constelación de Perseo, de donde parecen provenir los meteoritos.

Respecto a las características de los meteoros, decir que muchos tuvieron un brillo débil (algunos incluso muy débil), aunque también hubo muchos que tuvieron un brillo “normal”. Y sólo hubo tres o cuatro con un brillo importante, de los que dejan estela.

Reseñar también la presencia de algunos meteoritos que, como suele ser habitual en estas noches, por su trayectoria, no pertenecían a la lluvia de las Perseidas; pero éstos realmente fueron pocos.

EN DEFINITIVA, ha sido una noche muy agradable en la que hemos visto bastantes meteoritos. Las altas espectativas (con esos anuncios que anunciaban una actividad meteórica excepcional) quizás hayan podido decepcionar a alguien. Pero, ¿Cuándo han tenido las Perseídas una actividad espectacular? Las contemplación de meteoritos, como la Astronomía en general, no es un “puro espectáculo de fuegos artificiales”, sino una actividad relajada, plácida y moderada de contemplación estética de la naturaleza, en la que, como en todo en la vida, merece la pena disfrutar de cada uno de los meteoritos como si fuera algo mágico, único e irrepetible.

… que lo es.

🙂

 

Perseidas 2016. ¿Más espectaculares que otros años?

Al menos eso dicen algunas predicciones. Y nosotros, qué vamos a decir, nos gustaría que fuera así. Pero cuando se trata de predicciones sobre lluvias de estrellas fugaces, hay que ir con cautela.

El “padre” de las estrellas fugaces que denominamos Perseidas es el cometa Swift-Tuttle. Un cometa de unos 26 km de diámetro que cada 133 años aproximadamente se acerca al Sol, cruzando la órbita terrestre y dejando en su camino una infinidad de partículas, literalmente desmigadas de su superficie.

Esas partículas tambien orbitan el Sol, pero debido a que se desprenden con una pequeña velocidad, acaban formando una nube muy alargada y dispersa, alrededor de la órbita del cometa. A esta nube muchas veces se le llama “tubo”. Cada paso del cometa cerca del Sol deja un tubo.

Cuando la Tierra, al moverse en su órbita, cruza uno de esos tubos, las partículas que lo forman entran en la atmósfera. Debido a su velocidad, la fricción con el aire las quema y dejan un brillante y “fugaz” trazo en el cielo y unos cuantos “Ohhhhs” y “Ahhhhs” en los afortunados observadores (Que no es poco éxito si tenemos en cuenta que su tamaño oscila entre el del grano de arena y el del garbanzo)

Todas estas partículas entran en la atmósfera en la misma dirección, pero por un efecto de perspectiva parecen surgir de un único lugar del cielo. Este “punto” se denomina radiante y en el caso de las Perseidas se encuentra en la constelación de Perseo, de ahí el nombre de esta lluvia de estrellas (muy conocida también como las lágrimas de San Lorenzo)

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

El radiante de las Perseidas está en la constelación de Perseo

La actividad de una lluvia de estrellas fugaces se mide mediante un parametro denominado Tasa Horaria Zenital (THZ) que nos indica el número de meteoros (estrellas fugaces) por hora que veríamos si el radiante estuviese localizado en el Zenit (Cenit), es decir, si tuviéramos el radiante justo en la vertical sobre nuestras cabezas.

El THZ depende de la cantidad de partículas en el “tubo” pero también de la posición del radiante respecto del observador. La posición cenital del radiante es la más favorable para la observación. En cambio, si el radiante esta próximo al horizonte  muchos  meteoros serán invisibles para nosotros, ocultos bajo el horizonte.

Las Perseidas suelen tener un THZ de unos 100 meteoros/hora. En nuestras latitudes el radiante no es cenital. Además una persona no puede observar todo el cielo al mismo tiempo, así que normalmente veremos muchas menos. En la figura se muestra la evolución del THZ en las Perseidas de 2015 donde la posición del máximo es claramente visible.

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015

Evolución de la tasa horaria cenital (THZ) en las Perseidas de 2015 (Fuente, IMO)

Y esto nos lleva al asunto principal, las predicciones para este 2016…

Tenemos siempre la idea de que los cuerpos celestes repiten sus órbitas como relojes de precisión, pero no es así.  Los cuerpos pequeños, como cometas, asteroides y también las partículas que forman estos tubos, están sujetos a las continuas perturbaciones gravitatorias de otros cuerpos del Sistema Solar, en especial de Júpiter. Eso hace que los tubos de partículas puedan alterar sus órbitas cuando Júpiter, u otro planeta, les incordia con su presencia.

Pues bien, los expertos en el tema (osea, los frikis de las fugaces) han calculado que la influencia gravitatoria de Júpiter ha modificado las trayectorias de los tubos de partículas que dejó el Swift-Tuttle en los años 1079, 1479 y 1862, acercandolos a la órbita terrestre. Por este motivo se espera una densidad mayor de partículas y, por tanto, un número mayor de estrellas fugaces.

Bien, bien,… pero ¿cuántas?.  Aquí los frikis de las fugaces tienen opiniones diversas, pero todos coinciden en que este año el THZ será mayor. Unos dicen 120, otros 150 y algunos se aventuran a los 200 meteoros por hora. Alguno incluso más….

Pero son predicciones, y son difíciles de hacer. Esperemos que tengan razón y el espectáculo este año sea bueno. Las predicciones sitúan el máximo de actividad bien entrada la noche del 11 al 12 de agosto, pero conviene saber que ya las tenemos aquí hace días,  si bien con menor intensidad. Si queremos verlas, será mejor que busquemos un sitio oscuro, lejos de la ciudad. La luz de la Luna, en cuarto creciente, puede molestar un poco hasta que se oculte. Nuestro consejo: Tumbados en el suelo, sobre una colchoneta y bien abrigados…y a ser posible en grupo, que es más divertido.

Y si uno quiere pedir deseos, ¿porqué no? Yo cuando veo una bien gorda siempre pienso… ¡A ver si la siguiente es mejor! 

 

 

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Las Gemínidas, una estupenda lluvia de estrellas para despedir el año.

Cuando uno piensa en lluvias de estrellas fugaces (meteoros) inmediatamente le viene a la cabeza las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo, que tienen lugar en agosto. Sin embargo las Perseidas no son necesariamente la lluvia más espectacular del calendario. Las Gemínidas, que nos visitan todos los años durante la primera quincena de diciembre, son tanto o más llamativas.

“El culpable”

Las Gemínidas están asociadas a los pequeños restos de polvo dejados a lo largo del tiempo por 3200 Phaetón, un asteroide de unos 5 km de diámetro que pertenece a la familia de asteroides Apolo, un pequeño grupo de asteroides con órbitas que los acercan mucho al Sol.

Y sí, hemos dicho asteroide. Normalmente asociamos las estrellas fugaces a restos dejados por cometas, pero la distinción entre cometas y asteroides a veces no esta tan clara. En realidad las características físicas de Phaetón parecen ser las de un núcleo cometario que tras numerosos paseos por las proximidades del Sol ha perdido la mayor parte de sus elementos volátiles y presenta actualmente una actividad muy pequeña. De hecho se han detectado recientemente emisiones de polvo desde su superficie.

Cometa viejo o asteroide, la verdad es que la diferencia es más bien de nombre. No es el único cuerpo del sistema solar que, habiéndole clasificado como asteroide, nos ha sorprendido con un comportamiento cometario cuando ha tenido la oportunidad.

¿Cuándo?

La lluvia de las Gemínidas ocurre todos los años desde el 7 hasta el 17 de diciembre aproximadamente. Este año el máximo de actividad está previsto a las 19:00 del lunes 14 de diciembre (hora local, que corresponde con las 18:00 en Tiempo Universal).

Y, ¿a dónde mirar?

Cuando observamos una lluvia de estrellas fugaces en el cielo, todas ellas parecen surgir de una región muy concreta, casi un punto, de la bóveda celeste. Este punto se denomina radiante y en el caso de las Gemínidas está, como cabría esperar, en la constelación de Géminis. Castor y Pólux, los dos gemelos, son las estrellas más brillantes de esta constelación (Pólux más brillante que Cástor) y el radiante de las Gemínidas está muy cerca de Cástor.

En la figura se muestra la posición el cielo, visto desde cualquier lugar de Navarra, a las 22:00 h (hora local) del 14 de diciembre. Para encontrar a los gemelos y la posición del radiante, la llamativa constelación de Orión y las brillantes Sirio y Capella puede hacernos de guía.

El radiante de las Gemínidas se encuentra próximo a la estrella Cástor, en la constelación de Géminis.

El radiante de las Gemínidas se encuentra próximo a la estrella Cástor, en la constelación de Géminis.

El 14 de diciembre, visto desde Navarra, el radiante aparece por el horizonte Este sobre las 19:00 h. Coincidiendo con la hora del máximo de actividad, de acuerdo con las previsiones. Según avance la noche el radiante irá subiendo, alcanzando los 80o sobre el horizonte a las 3 de la mañana.

Saber la posición del radiante es importante, en primer lugar, porque no es el mejor sitio al que mirar para observar los meteoros. Por efecto de la perspectiva, los meteoros que se observan cerca del radiante suelen mostrar trazos cortos y ser más rápidos. Lo mejor es observar a cierta distancia del radiante, pero tampoco muy lejos, sobre una zona limpia y oscura del cielo. Por ejemplo, la fascinante constelación de Orión y sus alrededores es un buen sitio.

¿Cuántas estrellas puedo ver?

El ritmo de meteoros que produce una lluvia de estrellas se especifica mediante un parámetro llamado THZ (Tasa Horaria Cenital) que representa el número de meteoros que se verían si estuviésemos observando un cielo perfectamente oscuro, sin Luna, y con el radiante colocado en el cénit (sobre la vertical).

Típicamente las Gemínidas tienen un THZ de 120 meteoros/hora, la mayor de todas las lluvias anuales y mayor que el de las Perseidas (THZ=100 meteoros/hora). Hay que saber que si realmente salimos a ver las Gemínidas, o cualquier otra lluvia de estrellas, el número de meteoros que podremos observar es menor que el valor del THZ. Esto es debido entre otros factores a que el radiante no estará en el cénit; a que no podemos ver todo el cielo al mismo tiempo; a que puede haber algo de luz de la Luna (que ocultará los meteoros más débiles), etc. Como valor orientativo, a la hora del máximo, podemos esperar un ritmo de unos 50 meteoros a la hora, de los cuales solamente veremos una parte, ya que no es posible observar todo el cielo al mismo tiempo.

Brillantes y de velocidad media.

En cuanto a la observación de los meteoros: dos características básicas son importantes: brillo y velocidad. En cuanto al brillo, el de las Gemínidas es algo menor que el de las perseidas pero la diferencia no es grande. En cuanto a la velocidad, las Gemínidas entran en la atmósfera a unos 35 km/h, casi la mitad que la velocidad de entrada de las Perseidas (59 km/h), lo que viene a ser una velocidad media. Al ser más lentas, es más fácil observarlas, un punto a su favor.

Este año la Luna se portará bien

Este año la Luna se encuentra en una fase muy favorable para la observación de las Gemínidas. El día 10 es Luna Nueva y el 14 de diciembre, el día del máximo, la Luna todavía está en fase creciente con solo un 12% de su superficie iluminada. Además se pone por el Oeste a las 21:00 horas, sólo dos horas después de que el radiante aparezca por el lado opuesto del cielo, por el Este.

En resumen, la Luna va a interferir muy poco en la observación, casi podríamos decir que nos invita a ver el espectáculo.

¡No te lo pierdas!

Un pequeño ejemplo

Para acabar, os dejo una imagen que tomé en diciembre de 2007. No es de gran calidad pero se aprecia un meteoro cuyo trazo puede extenderse hasta la posición del radiante, situada en la imgaen ligéramente por encima de la estrella Cástor. Para ayudar a la identificación de las constelaciones os dejo una versión anotada de la misma imagen. Casualmente esos días el planeta Marte estaba de paseo por Géminis.

Una gemínida captada en diciembre de 2007. Debido a la duración de la exposición las estrellas aparecen como pequeños trazos, debido al movimiento aparente de la bóbeda celeste. Foto del autor.

Una gemínida captada en diciembre de 2007. Debido a la duración de la exposición las estrellas aparecen como pequeños trazos, debido al movimiento aparente de la bóbeda celeste. Foto del autor.

La misma fotografía anterior donde se identifican las principales constelaciones (amarillo) y las estrellas más brillantes (azul) y el planeta Marte (rojo). El recuadro señala la región de la imagen ampliada. Foto del autor.

La misma fotografía anterior donde se identifican las principales constelaciones (amarillo) y las estrellas más brillantes (azul) y el planeta Marte (rojo). El recuadro señala la región de la imagen ampliada. Foto del autor.

Ampliación de la región en la fotografía anterior, donde aparece el trazo dejado por el meteoro. Foto del autor.

Ampliación de la región recuadrada en blanco en la fotografía anterior, donde aparece el trazo dejado por el meteoro. Foto del autor.

 

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Perseidas 2015: lluvia con lluvia (de estrellas y de la otra)

La pasada semana la lluvia de estrellas de las perseidas estaba en su mejor momento. El máximo de actividad, según las predicciones, era la noche del 12 al 13 de agosto. Como el tiempo anda loco, después de un julio abrasador hemos tenido una primera mitad de agosto más bien pasada por agua, las previsiones no eran muy halagüeñas. Pero como en la familia las perseidas es una lluvia que observamos tradicionalmente, nos aventuramos a ir a las Bardenas con la esperanza de mejor tiempo y mucho horizonte de observación.

El resultado… que allí también había nubes, ¡claro!. A última hora de la tarde se empezó a formar una tormenta, con considerable aparato eléctrico. Las nubes se iluminaban continuamente a causa de los rayos creando todo un espectáculo de luz y sonido.

Las nubes no cubrían el cielo completamente, más bien veíamos el grueso de la tormenta a media distancia. Había claros suficientes para no perder la esperanza. Y así fue que estando disfrutando del espectáculo de rayos y relámpagos cruzó una primera estrella fugaz, muy brillante, causando la exclamación de los que por allí estábamos. Su dirección era inequívoca, la primera perseida de la noche.

No fue la única, vimos bastantes entre los claros de la tormenta. Puse también la cámara, con la esperanza de congelar el paso de alguna estrella fugaz en una imagen decente. El resultado, muchas imágenes de la tormenta, con diferentes exposiciones, y entre ellas, una bonita perseida para el recuerdo.

Aquí os dejo la foto con la perseida, o mejor dicho un recorte de la foto original, un poco más saturado para resaltar la traza. Podéis ver la nube, muy luminosa por la acumulación de destellos de rayos en su interior durante la exposición y las luces rojas de unos aerogeneradores cercanos. La traza del meteoro está un poco arriba y a la derecha del centro de la imagen.

Perseida 2015 desde las Bardenas Reales de Navarra (Foto Carlos Sáenz)

Perseida 2015 desde las Bardenas Reales de Navarra (Foto Carlos Sáenz)

Es fácil identificar algunas constelaciones. La traza comienza cerca de la nube, en Pegaso. Luego cruza la pequeña constelación de El Caballo pasando  muy cerca de su estrella más brillante (alfa). La traza muere finalmente en Acuario, por la que pasa un tanto de refilón, cerca de su estrella épsilon (un poco debajo y a la izquierda del final de la traza) y justo antes de llegar al límite con Capricornio. Un poco más arriba, a las 12 y en el borde de la nube se identifica la pequeña constelación del Delfín. A su derecha y más arriba, la brillante Altair presidiendo la constelación del Águila. Abajo a la derecha Capricornio (es fácil seguir los puntos y dibujar el “pañuelico de San Fermín”

Al final, tuvimos el espectáculo completo y la lluvia (la que moja) apareció, pero se portó bien y lo hizo mucho más tarde.