Una gran lluvia de meteoritos en mayo, regalo del cometa 209P/LINEAR

Ver una estrella fugaz por la noche, en un cielo despejado plagado de estrellas siempre suscita un ¡ooooh! o un “aaaaah”, quizás por lo irrepetible del momento, por lo fugaz de la visión. Esto ha sido así siempre, e independientemente de que sepamos actualmente cuál el origen de este fenómeno su observación no deja de sugerirnos un algo mágico que lo hace muy atractivo.

Las estrellas fugaces son generalmente pequeños granitos rocosos que al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre se incineran debido el calor generado por la fricción con el aire. Esto crea un trazo luminoso que a veces puede ser muy brillante y de gran tamaño, la estrella fugaz. Aunque pueden verse todo el año (basta observar el cielo estrellado durante un buen rato) existen momentos en los cuales su ritmo de aparición aumenta. Esto es debido a que la Tierra, en su movimiento alrededor del Sol, atraviesa una región donde la densidad de estas pequeñas partículas es mayor, siendo por tanto mayor el número de ellas que entran en la atmósfera. Estas regiones con mayor densidad de partículas están asociadas generalmente a cometas, que al acercarse al Sol y por aumento de la temperatura pierden parte del material, que queda orbitando en órbitas parecidas a las del cometa del que provienen. Así, si la Tierra cruza una de estas regiones donde la densidad de partículas es mayor, entonces el número de estrellas fugaces que veremos también será mayor. Esta situación se repite cada vez que la Tierra cruza la nube de partículas y en muchos casos esto produce lluvias de estrellas periódicas, que se repiten en las mismas fechas del año como las Perseidas en agosto o las Leónidas en noviembre.

Los modelos matemáticos que se usan para describir la producción de partículas y sus órbitas se pueden utilizar para predecir, en su caso, posibles lluvias de estrellas fugaces. Esto es exactamente lo que pasa con el cometa 209P/Linear, un cometa periódico que completa su órbita alrededor del Sol en poco más de 5 años y que en el momento de mayor proximidad al Sol (perihelio) llega a estar algo más cerca que la Tierra. Pues bien, diversos especialistas en este campo (Esko Lyytinen, Mikhail Maslov, Jeremie Vaubaillon) han realizado predicciones independientes, coincidiendo todos ellos en que el 24 de mayo de 2014, entre las 7 y 8 horas UT (entre las 9 y 10 de la mañana según nuestro reloj, es decir hora local) la Tierra atravesará varias de estas nubes, formadas durante los pasos por el perihelio ocurridos entre los años 1880 y 1920. Esta hora concreta, entre las 9 y 10 de la mañana hora local, corresponde al máximo de actividad según las predicciones. Las mismas predicciones indican que el máximo de actividad no durará mucho, algunos minutos, quizás una hora.

Además de la fecha y hora, las predicciones también nos indican donde está situado el radiante. El radiante es el lugar en el cielo, en la esfera celeste, de donde parecen surgir las estrellas fugaces. En realidad las estrellas fugaces que provienen de la misma nube de partículas entran en la atmósfera en la misma dirección, todas paralelas entre sí. Sin embargo debido a un mero efecto de la perspectiva nos parecen surgir de un punto, el radiante. Esto es lo mismo que cuando vemos unas vías de tren (figura). Los raíles son paralelos, pero parecen juntarse en un punto en la lejanía. Pues bien, el radiante está localizado en la constelación de Camelopardalis (La Jirafa, RA=124o, DEC=+79o) relativamente cerca del Polo Norte Celeste, es decir, cerca de la Estrella Polar. Esto significa que el radiante es visible para nuestras latitudes, y está relativamente alto respecto del horizonte, facilitando la observación del fenómeno.

Vías de tren y perspectiva.

Vías de tren y perspectiva.

Radiante

Radiante (click para ampliar)

No están tan seguros de cuál será la actividad de la lluvia de estrellas. Esta actividad se mide con un parámetro denominado THZ (Tasa Horaria Zenital) que indica el número de estrellas fugaces por hora, suponiendo que el radiante se encuentra en el Cénit (punto de la esfera celeste situado exactamente sobre nuestras cabezas). Se está hablando de un THZ=100, es decir 100 meteoros por hora en las mejores condiciones de observación. Esto significa en la práctica menos de un meteoro cada minuto si el radiante no está en el cénit. Algunos (optimistas) dicen que el THZ podría superar los 1000 meteoros por hora, en cuyo caso el fenómeno se catalogaría como tormenta de estrellas, pero es precisamente en el cálculo de la THZ donde las incertidumbres de los modelos son mayores.

Dicho todo esto, ¿Qué posibilidades tenemos de observar esta lluvia de estrellas desde algún lugar de nuestra geografía? Si nos fiamos de las predicciones, nuestra localización no nos coloca en una posición favorable para observar el fenómeno. Los observadores en Norteamérica (EEUU y sur de Canadá) son los que tienen las mejores condiciones, ya que será de noche a la hora del máximo. Para nosotros será ya de día y si la duración del máximo es realmente tan corta como está previsto nos vamos a perder la mayor parte del espectáculo.

Pero no desesperemos, no todo está perdido. Las predicciones son eso, predicciones. Y las predicciones en este campo son muy difíciles y complejas y habrá que esperar a la observación para contrastarlas.

De todo lo dicho se deduce que, si son ciertas las predicciones, el mejor momento para observar este fenómeno desde nuestra geografía es durante las horas previas a la madrugada del día 24 de mayo y realizando la observación desde un lugar con buenas vistas del horizonte norte. En cuanto a qué zona del cielo mirar, cualquier región que se encuentre a unos 20-40 grados del radiante está bien, por ejemplo la Osa Mayor se encuentra bien situada a este respecto.

Carlos Sáenz

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